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Los cambios de reglas que (no) se realizarán
Futsal TV

La disputa de la pasada Eurocopa de Futsal en Eslovenia, no solo nos trajo la victoria de Portugal como símbolo inequívoco de los nuevos tiempos de “democratización” e “igualación” de los poderes futsalísticos en el orbe. Ya Argentina había dado el primer golpe a la mesa año y medio antes en el Mundial disputado en Colombia. La dictadura del dúo Brasil-España terminó. Ahora tendrán que compartir el trono con más gente.

Pero a pesar de la impecable organización, las multitudes que fueron a la cancha y el brillante triunfo lusitano, lo cierto es que más allá de la magia e improvisación que le imprime el mejor del mundo al juego de Portugal, el crecimiento en lo táctico de los países europeos sin tanta tradición en esto del cinco contra cinco, está dando como resultado partidos poco espectaculares, más “mecanizados” y con menos goles. Los equipos parecen por momentos encajarse uno en el otro y prescinden de toda improvisación, justo el rasgo más significativo de esta modalidad deportiva.

Es por ello que técnicos y expertos se levantan del asiento para justificar sus sueldos. Concluyen que toca nuevos cambios en el reglamento del futsal. Así proponen experimentar próximamente con algunos retoques en las reglas, cuatro para ser más exactos y de inmediato ha saltado la polémica. Y es que en la práctica estos cambios son nada y más y nada menos que un regreso a las viejas reglas del fútbol de salón. Pasemos a ver.

Empecemos por el más irrelevante en cuanto al espíritu mismo del juego. Se propone que en lugar de tres se vuelva a la tanda de cinco penales para encontrar el ganador en caso de desempate obligatorio, tal como en el reglamento original. Más allá de alargar el drama de los penales y otorgar más oportunidad a los cobradores para recuperar algún fallo inicial de los compañeros de la tanda, no generaría ningún cambio estructural al juego del futsal. Por ello nos preguntamos ¿es acaso necesario?

Lo que si nos lleva al ataque de ira son otras dos de las “geniales” propuestas de cambio al reglamento: regresar al saque de banda con la mano y prohibir al portero habilitar a un compañero en área contraria de forma directa, sin que la pelota toque antes cancha propia. Sencillamente tras varias décadas de guerra para nada fría con la modalidad del fútbol de salón, resulta que los “expertos” de FIFA nos salen con esto. ¿Cómo interpretar que nos digan que para colaborar en la evolución y mejoramiento del fútbol sala, tengamos que regresar al reglamento del cual en su día nos distanciamos para nacer? O es una soberana estupidez o se trata de una confesión de robo.

La última modificación propuesta toca un aspecto central, fundamental, emblemáticamente diferenciador del Futsal como deporte: aquella que refiere a a la utilización como recurso táctico del coloquialmente llamado “portero-jugador”, “quinto elemento”, “poweplay”, “portero movible”, etc. Se propone que en el futuro el guardameta solo pueda tocar el balón fuera de su área y atacar el área rival si su equipo está perdiendo el partido.

Esta propuesta surge como respuesta a la evolución táctica que de esa posibilidad que ofrece el reglamento, ha hecho en los últimos años el técnico brasilero Ricardo Sobral, conocido por su apodo futbolístico: “Cacau”. En efecto el estratega se ha ganado fama mundial ya que, gracias también a la dupla que ha formado con su compatriota el portero Leo Higuita, ha perfeccionado esta estrategia y la ha convertido en una arma letal que ha derrotado a los españoles en varias ocasiones y que ha colocado al exótico Kazajistán en el mapa del futsal mundial.

Los equipos de “Cacau”, con Higuita en la cancha, adoptan la posición de ataque de cinco prácticamente desde el vamos y durante todo el partido. Con este sistema le ha “birlado” par de “Champions” al todopoderoso FC Barcelona, desatando controversia entre algunos puristas españoles que le han acusado de pervertir de este modo el sentido del deporte. Con el Kairat Almaty y la nacional kazaja, “Cacau” y su portero especialista hacen bastante daño al rival y suman lauros, pero también se exponen y han caído ante aquellos equipos que defensivamente han encontrado la forma de devolverles el golpe. Falso cuestionamiento en definitiva. Su estrategia es legítima y la usa para ganar.

Sin embargo, hay que reconocer que como toda innovación táctica exitosa, se puede caer en extremos que sin son perversos y que justifican al menos el debate. Así sucedió este año en la Ronda Élite de la Copa de Europa, donde un espectáculo esperpéntico desató las alarmas que han llevado a proponer esta modificación.

El Inter Movistar, actual campeón de Europa y considerado el mejor equipo del mundo en la actualidad, tenía una reválida de puro trámite ante los modestos cuadros del Braga de Portugal y el Deva de Rumania. En el primer partido Ricardinho y sus compañeros despacharon a los entusiastas portugueses con amplio y nada sorprendente marcador de siete a cero. De eso tomó nota el entrenador español del Deva, Marcos Angulo, para una horrenda puesta en escena en el partido siguiente.

Angulo, usó la táctica del portero-jugador para dormir el partido y mantener el balón en su campo a pesar de ir perdiendo. El espectáculo, durante el último tramo, fue cuanto menos surrealista. Tanto, que en declaraciones a Eurosport, el propio Angulo pidió disculpas. "Lo siento por la afición, le pido perdón, ojalá se cambie el reglamento", afirmó sobre su polémico uso del portero-jugador, una norma pensada para facilitar las remontadas, pero que usada de esta forma da un resultado muy poco vistosa. Ricardinho era uno de los más enfadados, como así lo demostró en televisión: "¡Esto no es deporte! Si fuese un aficionado que vengo con mi hijo a ver el partido le diría que no vuelva a ver fútbol sala".

Los rumanos pasaron casi todo el partido intercambiándose el balón en su campo hasta que algún jugador del Movistar salía desquiciado. Sólo entonces, miraban la portería contraria. Nada que prohíba el reglamento, muy lejos de lo que se espera de una competición de este nivel. El público en la grada se revolvía en sus asientos. "Esta gente ha pagado una entrada", recordaba Ricardinho. Con ese panorama, el Deva se la jugó a lograr el empate en alguna jugada aislada, que finalmente no llegó.

"Me voy triste por el fútbol sala. Tengo que pedir perdón a la afición y al fútbol sala por usar el portero-jugador. Es horroroso, pero como profesional lo tengo que hacer. Hago lo posible que me permite el reglamento. Que un equipo juegue a no jugar es muy feo, lo siento", afirmó Angulo al final. El técnico español, a modo de justificación, comparó su partido con el del Sporting de Braga el día anterior: "Yo he jugado con el resultado. Ellos sabían que no necesitaban ganar de más de un gol. Nosotros no venimos a que nos metan 10 y no sé si es peor lo mío o que el Braga no compita".

Éstos dos precedentes nos han llevado hasta acá. Falcao, el mejor jugador de la historia de este joven deporte, también ha alzado su voz en contra de estos cambios: “No estoy de acuerdo, hay cosas más importantes que hacer”, aseguró el crack brasilero aglutinando en esas palabras en sentir de muchos de los que amamos el futsal. Es por ello que nos atrevemos a decir que éstas propuestas no serán finalmente implementadas.

Futsal TV – Antonio Da Silva

09/04/2018
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